Investigación revela la contribución de la comunidad bacteriana en la degradación de la materia orgánica del ecosistema del fiordo Puyuhuapi

por carlos

Recientemente la oceanógrafa e investigadora residente del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia – CIEP – Dra. Paulina Montero, dio cierre a una investigación en el fiordo Puyuhuapi, donde fue estudiada la degradación de la materia orgánica autóctona y alóctona dentro de la columna de agua por la comunidad bacteriana y la comunidad bentónica de bivalvos filtradores.

El principal objetivo de la Dra. Montero fue describir, estudiar y analizar el ciclo de producción de materia orgánica autóctona originada por las microalgas en la columna de agua, y determinar las tasas de degradación (consumo) que mantienen bacterias y bivalvos (Aulacomya atra, Cholga) sobre este material a través de experimentos en laboratorio. En estos experimentos la investigadora además evaluó, si estas comunidades son capaces de utilizar y degradar la materia orgánica alóctona que ingresa al fiordo producto del alimento de cultivo de salmón no consumido.

Durante la investigación, lo primero fue comprender la variabilidad estacional e interanual de la producción de materia orgánica autóctona del fiordo. En esta etapa se realizaron diversas campañas de muestreo multidisciplinario, que incluyeron mediciones de variables biológicas, físico-químicas y atmosféricas, durante diferentes períodos de estudio entre los años 2008 y 2019. Los resultados obtenidos permitieron comprender e identificar cuáles son los principales factores que desencadenan la producción de materia orgánica en fiordos (blooms de microalgas), y cuáles son las especies claves que producen (microalgas) materia orgánica durante un ciclo anual.

Así, “factores tales como la entrada de agua dulce a los fiordos, con alto contenido de ácido silícico (nutriente esencial para el crecimiento de las microalgas pertenecientes al grupo de diatomeas), favorecieron la formación de blooms de diatomeas principalmente hacia fines de invierno y resultaron en altas tasas de producción de materia orgánica”, comenta la investigadora. Por otra parte, sistemas atmosféricos de baja presión (LAPS) que ingresan a los fiordos, también fueron importantes impulsores de altas tasas de producción de materia orgánica durante el invierno, favoreciendo la presencia de blooms de dinoflagelados (otro grupo de microalgas) a pesar de las bajas condiciones de luz que muestra este período del año. La Dra. Montero destacó que este último resultado obtenido “cambió nuestra percepción del invierno como una estación de baja producción de materia orgánica”, mencionando además que entre los años 2014 y 2017 han detectado una serie de eventos en el fiordo Puyuhuapi asociados al paso de LAPS, que resultan en altas concentraciones de microalgas. Finalmente, la investigadora menciona que “todos estos resultados obtenidos son de alta connotación, ya que sugieren que el marcado patrón estacional del ciclo de producción de materia orgánica que inicialmente fue descrito para la región de fiordos: con un período productivo en primavera y otro con baja producción en invierno, está cambiando y muestra cada vez un patrón menos predecible”.

            Con respecto a la degradación de la materia orgánica la investigación continuó con experimentos en laboratorio, diseñados para estimar las tasas de degradación de la comunidad bacteriana y bentónica bajo diferentes dietas: materia orgánica autóctona (microalgas) y alóctona (alimento para salmones). Los experimentos se realizaron estacionalmente en el fiordo Puyuhuapi durante los períodos de verano e invierno entre los años 2018 y 2019. Este fiordo alberga a una gran cantidad de centros de cultivo, y Aulacomya atra, bivalvo filtrador que habita la comunidad bentónica en esta zona, el que se nutre en gran medida del flujo de materia orgánica que es exportado desde la columna de agua hacia el sedimento. “Durante los últimos años, nuestra investigación nos ha permitido entender que la comunidad bacteriana es capaz de degradar una importante fracción de la materia orgánica producida por las microalgas. Sin embargo, poco conocemos con respecto a la degradación de la materia orgánica alóctona que ingresa a los fiordos (principalmente de aquella que proviene de la actividad salmonera) y cuál es su impacto en la composición y actividad de la comunidad bacteriana y en la nutrición de los organismos bentónicos” comentó la investigadora. En este contexto, uno de los principales resultados de estos experimentos es que se ha demostrado que además de degradar la materia orgánica autóctona proveniente de las microalgas, tanto la comunidad bacteriana como la del bivalvo filtrador bentónico Aulacomya atra (Cholga) son capaces también de degradar la materia proveniente del alimento para salmones. No obstante, es necesario destacar que muestras de tejido de A. atra obtenidas durante nuestra investigación, indican que, en su medio natural, las cholgas principalmente se alimentan de microalgas.

            Finalmente, la investigadora indicó que los grupos de bacterias que fueron capaces de degradar el alimento de salmón en los experimentos también han sido identificados en la columna de agua del fiordo Puyuhuapi. Por lo tanto, la presencia de estos grupos bacteriales en esta zona representan un elemento clave para minimizar el impacto negativo que provocan en el ecosistema acuático los desechos provenientes de la actividad salmonera antes que alcancen el sedimento.

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