Colaboración con vulcanólogos de Universidad de Colorado Estudia Tefras de Volcán Hudson

por carlos

El volcán Hudson, ubicado en la zona costera al sur de Coyhaique y Puerto Aysén, Región de Aysén, ha tenido varias erupciones en su historia, identificar las capas de cenizas volcánicas permite conocer la antigüedad de los materiales arqueológicos y determinar qué ocurrió antes y después de.

El volcán Hudson, ubicado en la zona costera al sur de Coyhaique y Puerto Aysén, Región de Aysén, ha tenido varias erupciones en su historia, identificar las capas de cenizas volcánicas permite conocer la antigüedad de los materiales arqueológicos y determinar qué ocurrió antes y después de.

El arqueólogo e investigador residente del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia – CIEP- Dr. César Méndez lleva más de 20 años colaborando con los geólogos/ vulcanólogos de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos. Primero con Charles Stern, y ahora también, Derek Weller, se han apoyado mutuamente en proyectos, principalmente sobre estudios de tefras volcánicas en distintos sectores de Aysén, ya que éstas se encuentran en los cortes de caminos, fondos de lagunas, e incluso en los sitios arqueológicos.

Diversos volcanes de la Región, como el Macá, Cay, Mentolat, Melimoyu y el mismo Hudson han producido tefras que los geólogos han estudiado geoquímicamente. Las tefras son el material no consolidado, producto de una erupción volcánica, que incluyen, desde partículas grandes hasta algunas pequeñas como cenizas. Como bien el Dr. César Méndez nos explica, “cuando estas partículas se depositan en un lugar forman reales capas que cubren la superficie, como lo que manifiestamente ocurrió en la región el año 1991 con el volcán Hudson. Con el paso del tiempo estas capas pasan a conformar verdaderos depósitos que los podemos ver cuando se producen cortes de camino que las exponen. Las tefras son más grandes cerca del volcán que las originó y se van haciendo más delgadas en la medida que se alejan”, además nos cuenta que pueden ser útiles para, según su espesor, “caracterizar por ejemplo que tan grande fue una erupción, que tanta extensión cubría o hacia donde soplaba el viento cuando determinada erupción ocurrió y otras preguntas”.

Muchas son las erupciones del volcán Hudson que se conocen, la más antigua conocida es la “Hudson 0” que se depositó 17.400 años atrás y luego “Hudson 2” con 3.800 años de antigüedad, que corresponde a una de las más grandes y visibles, ya que aparece en los cortes de la carretera Austral, cerca de río Ibáñez y se destaca por su color amarillento intenso. Otras erupciones más pequeñas han podido ser registradas en las lagunas de la región como es el caso de 10 tefras muy delgadas que se depositaron seguidamente hace 15 mil años atrás. La tefra del Hudson de 1991 es la más reciente y se reconoce en la parte más alta de los perfiles por su característico color gris y aspecto ceniciento.

En esta oportunidad los investigadores de CIEP, en el marco del proyecto FONDECYT que dirige la Dra. Amalia Nuevo Delaunay, recolectaron sedimentos en las distintas capas en un corte de camino del río Cofré. Registraron laH1 cercana a los 8.400 años de antigüedad, de un color más oscuro grisáceo y más compacta, y la H2 de un color más amarillento y ubicada sobre la anterior, con unos 3.800 años de antigüedad aproximadamente. Ambas pueden llegan a tener incluso un metro de espesor. Además, se puede identificar una capa superior que corresponde a restos de la erupción más reciente ocurrida en el año 1991. “Estas son muestras de suelos enterrados que contienen mucha ceniza, fragmentos de vidrio y pumicita, la cual corresponde a partículas muy livianas debido a su altísima porosidad” comenta Méndez. Posteriormente los análisis que se realizan a estas muestras son muchos, ya que pueden ser caracterizadas a partir de sus propiedades visibles al microscopio, como también desde una perspectiva geoquímica, identificándose los elementos que las componen. “Para nosotros los arqueólogos las tefras son muy útiles cuando las encontramos en un sitio arqueológico, ya que podemos saber la antigüedad de una determinada capa. Si es que tenemos material arqueológico por debajo de la capa, este será más antiguo que la erupción que la produjo y si los encontramos por encima, estos serán más recientes. Nos permiten conocer rápidamente la antigüedad de las cosas y poder tomar decisiones en terreno sobre qué actividades realizar como también programarlas” finaliza el arqueólogo.

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