A más de 40 años de la inundación en Bahía Murta proyecto científico aborda junto al territorio las causas y efectos

por Catalina Espinosa

Laboratorio Eco Climático del CIEP-UACH continúa evaluando social y científicamente fenómenos naturales que podrían relacionarse con el cambio climático en la cuenca del río Baker.

Este 28 de marzo se cumplieron 43 años de la inundación en Bahía Murta, provocada por la crecida del río Engaño y que tuvo como consecuencia directa que el pequeño poblado se refundara en un sector alejado de ese caudal, provocando un hecho que se recuerda en la cuenca del río Baker hasta hoy. “Era un día de sol muy lindo, se comenzó a secar el río y el aluvión se vino como a las cuatro de la tarde, hacia los campos principalmente, por suerte no hubo que lamentar muertes, pero se llevó los huertos, muchos animales y destrozó muchas cosas y la gente se salvó en bote, la inundación duró como dos horas. La lección va a quedar de no construir tan cerca de los ríos, aunque la gente tenía que hacerlo, porque eran los únicos lugares descubiertos, lo demás era montaña y palizada”, recuerda doña Clotilde Yáñez, habitante del sector, en el programa radial Relatos del Baker, parte del proyecto de seguimiento del cambio climático en la cuenca del río más caudaloso de Chile.  

Estos fenómenos de crecidas de ríos se vinculan al retroceso glaciar, es decir,  en tiempos de cambio climático se derriten más rápido y forman lagos glaciares, que por definición tienen características inestables: grandes bloques de hielo o caída de laderas aledañas pueden caer a la laguna y en consecuencia provocar un desborde e inundaciones en zonas aguas abajo, “es lo que se conoce como vaciamiento de lagos glaciares o el término GLOF, como se conoce en la ciencia”, advierte Iñigo Irarrázaval, Dr. en Ciencias de la Tierra e investigador del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia.   

Es difícil adelantarse a los fenómenos de este tipo, en cuanto a una fecha puntual, “sin embargo, podemos investigar e identificar lagunas con potencial de generar estos vaciamientos y también se pueden identificar algunos factores que los gatillan, como por ejemplo lluvias intensas que tienen alto potencial de generar deslizamientos de laderas aledañas a las lagunas”, dice Irarrázaval.  Sin embargo, a partir del relato de la Sra. Clotilde podemos notar que lo ocurrido en Murta en 1978 en un día soleado no tendría relación con las condiciones meteorológicas puntuales del día del evento de vaciamiento, sino más con la forma del valle y la laguna. 

Hay algunos proyectos e investigaciones en la región que buscan monitorear las lagunas y delimitar sus áreas de inundación. Si bien no existe consenso científico acerca del rol que le cabe al ser humano en la frecuencia de estos fenómenos, “lo que sí hemos visto en la región es el aumento de lagos glaciares. Existe un vínculo entre cambio climático y humanos, hemos emitido más CO2 (dióxido de carbono), por lo tanto se ha provocado un aumento de temperatura y los hielos se derriten más rápido, lo que provoca bastante inestabilidad”, agrega el también hidrogeólogo.  

Lo interesante es que el estudio de estos fenómenos permite que “se puedan proyectar zonas de inundación y hay proyectos en ese sentido. No obstante, se necesita más estudios, porque cada vez hay más lagunas de este tipo y es necesario analizarlas individualmente. Además, esto se transforma en un tema de planificación territorial, socio ambiental, donde la comunidad debe involucrarse. En este sentido, Murta es un ejemplo, ya que los pobladores se reubicaron, con todo el costo que esto conlleva”, remata el investigador de CIEP. 

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