La contaminación atmosférica provoca una mayor sensibilidad de la población a enfermedades respiratorias

por Catalina Espinosa
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Investigador en contaminación del laboratorio Eco Climático de CIEP, analizó los últimos eventos de preemergencia y emergencia ambiental registrados en Coyhaique.

Aunque no existen datos concluyentes en la región de Aysén, respecto a los efectos segregados por origen o causa de la contaminación atmosférica en la población, lo cierto es que investigaciones internacionales publicadas en los últimos años han mostrado que la contaminación atmosférica causa mucho más daño a la salud humana y a la economía, de lo que se pensaba hace algunas décadas. A nivel global se estima que más de doce millones de personas mueren anualmente producto de la contaminación atmosférica. Esta situación supera los decesos asociados al tabaco, la obesidad, el sida, la malaria, el alcohol y el COVID-19, que son también causas importantes de muertes prematuras.

“Sin ser alarmistas, no resulta extraño pensar que el colapso del sistema sanitario que estamos observado producto de la pandemia, también es potenciado por un mal manejo de la contaminación atmosférica de Coyhaique y otras ciudades del centro y sur de Chile. En particular, la contaminación atmosférica urbana contribuye en mayor porcentaje a las pérdidas de vidas humanas por contaminación. Se estima entre un 80 y 90% de la contaminación del aire se produce por la combustión de combustibles fósiles y la quema de biomasa (leña) asociados al transporte, la electricidad, la calefacción, cocción de alimentos, etc.” explicó Luis Gómez Parada, Químico Ambiental, Meteorólogo y coordinador del Laboratorio Eco Climático del CIEP.

En el caso del material particulado hay que tener presente que la vía de entrada al organismo es a través del sistema respiratorio. Cabe mencionar que el pulmón es el órgano que tiene la mayor superficie de exposición al medio ambiente, es decir, tiene 25 veces más superficie que la piel.  La ingesta promedio de aire es de aproximadamente 10.000 litros de aire al día.

“La historia de muerte asociada a la contaminación atmosférica no es nueva. Por ejemplo, se habla de la niebla mortal de Donora en 1948 (Pensivania) y la niebla de Londres en 1952, las que causaron miles de muertes. En el año 1993 la Universidad de Harvard demostró el potencial del material particulado de exacerbar o causar la muerte por enfermedades respiratorias. La relación observada entre el aire exterior y la salud de la población, presenta una amplia gama de enfermedades que están relacionados al sistema cardiovasculares y respiratorios, trastorno del sistema nervioso central, problemas psicológicos, de metabolismo y funciones reproductivas. En este sentido, la exposición al aire contaminado desencadena tanto efectos agudos, pudiendo mencionar ataques cardiacos, accidentes cardiovasculares, ataques de asma, como así también efectos crónicos que incluyen el cáncer, daño neurológico, depresión, suicidio, problemas de la cognición, entre otros.  Todos estos son ejemplos de grabes problemas a la calidad de vida de las personas, que afectan entre otras cosas, al desarrollo y la economía de las comunidades”, agregó el experto medio ambiental.

Desde el punto de vista salud, se observa una exacerbación de las enfermedades respiratorias cuando los pacientes se encuentran expuestos a altas concentraciones de material particulado, ya sea de manera crónica o aguda.  En una respuesta normal, agentes externos como el material particulado, así como también otros microorganismos, son degradados por las células mediante el proceso de fagocitación (absorber o neutralizar). Durante este proceso se generan grandes cantidades de sustancias oxidantes que degradan los cuerpos extraños. Si bien este es un proceso natural, que comúnmente ocurre en el cuerpo humano, la sobre exposición por material particulado, puede crear niveles dañinos de estas sustancias oxidantes, generando lo que se domina estrés oxidativo. “También se ha observado que material particulado cuando no es removido genera cambios fisiológicos y anatómicos que pueden conducir colectivamente con enfermedades respiratorios capaz de generar respuestas inflamatorias adversa del pulmón, aumento de presión arterial, mayor riesgo a la arterosclerosis, lo que contribuye a la morbilidad y mortalidad de las personas”, reveló Gómez Parada.

Luis Gómez Parada

“En particular, el panorama de Coyhaique y otras ciudades de la región no es alentador. La capital durante muchos años ha mostrado altos niveles de material particulado, tanto en sus concentraciones medias, como en el alto número de eventos invernales de contaminación. Comparaciones internacionales muestran a la Capital con las mayores concentraciones medias de Chile y América para material particulado fino. Esta situación constata una alta exposición crónica de la población a este contaminante atmosférico. En cuanto a la exposición aguda, las semanas previas se han registrados varios eventos de contaminación por material particulado fino, en particular 2 alertas, 4 preemergencias y 6 emergencias entre el 1 abril y 19 de mayo del 2021. Estas condiciones de exposición, agudas y crónicas combinadas, deberían provocar una mayor sensibilidad de la población, a cualquier tipo de enfermedad relacionada con el sistema respiratorio, como es el caso del COVID-19”, subrayó el Coordinador del Laboratorio Eco Climático del CIEP.

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