Laboratorio de Emisiones está evaluando una alternativa para disminuir la contaminación atmosférica

por Catalina Espinosa
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*En instalaciones de sector Baguales del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), se mide efectividad de tecnología que busca reducir las emisiones de material particulado.

El laboratorio Eco Climático del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), hace varios años trabaja en el estudio del fenómeno de contaminación atmosférica en la región, particularmente en la ciudad de Coyhaique.

Hace unos meses instalaron el laboratorio de emisiones en el sector Baguales, a unos 3,5 kilómetros de Coyhaique, donde en un ambiente controlado, se miden los resultados de emisión de material particulado, a través de una tecnología originaria de Suiza y también una alternativa chilena, que busca disminuir ostensiblemente la contaminación que se emite a la atmósfera por efecto de la combustión de biomasa.

“Lo que buscamos es comprender la dinámica y los procesos de la combustión y tratar de reconocer soluciones, alternativas y acciones que se podrían generar para enfrentar esta problemática instalada hace muchos años en Coyhaique y lamentablemente también en otras zonas de la región. Lo que hacemos acá es la evaluación de una tecnología, de un precipitador electrostático, que es una tecnología de abatimiento de material particulado. A partir de una donación, se obtienen estos precipitadores para ser instalados en viviendas en Coyhaique, actualmente hay más de 30 precipitadores instalados y de alguna forma a prueba, por lo que acá en el laboratorio evaluamos cómo trabaja”, explicó la ingeniera civil química, Manuela López Arancibia, profesional del Laboratorio Eco Climático.

En sencillo, lo que busca el trabajo de los profesionales del laboratorio de emisiones es comprobar la eficiencia de estos dispositivos “a través del uso de una pistola tipo sonda que se inserta en el caño, logramos medir la concentración de las emisiones que se generan”.

De este modo se hacen mediciones en la cocina a leña, a la salida directa del caño, antes del precipitador y después del precipitador.

Estas emisiones se miden con un equipo de última generación, único en su tipo en Aysén, denominado Testo 380+330, que evalúa las emisiones de material particulado, así como de monóxido de carbono y parámetros como temperatura y humedad relativa.

Junto con el precipitador electrostático y el Testo 380+330 también se instalarán sensores de bajo costo “que nos permiten evaluar la contaminación atmosférica que tenemos en diferentes espacios, en este caso es una colaboración conjunta con la Universidad del Desarrollo que nos ha permitido contar con 20 sensores, diez internos y diez externos, adaptados para cada tipo de condiciones, para evaluar los niveles de contaminación y se transmite a una base de datos donde se recopila la información”, puntualizó Manuela López.

Las conclusiones de la investigación buscan evaluar si una tecnología como los precipitadores cuenta con respaldo técnico para ser instalada en Aysén. “Hay un PDA en funcionamiento, en la versión actualizada del año 2019 y la idea de evaluar tecnologías como ésta, y reconocer la adaptación que tienen los territorios. Recordar que en el marco del proyecto filtro hay una evaluación técnico – ambiental, pero también social, reconociendo si existe una apropiación de la población de la tecnología”, expresó la ingeniera civil química.

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