¿Puede afectar la salmonicultura la alimentación de los organismos bentónicos en un fiordo?

por Camila Gratacos
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Un reciente estudio comprueba que diferentes fuentes de alimento sustentan las comunidades bentónicas en el fiordo Puyuhuapi, las cuales incluyen fuentes de origen marino, terrestre, y materia orgánica proveniente de los desechos de los cultivos de salmón. Esta última fuente de alimento estaría siendo incorporada por invertebrados filtradores como esponjas y corales de aguas frías.

Los fiordos patagónicos son ambientes dinámicos que reciben altos aportes de agua dulce proveniente de ríos y glaciares, lo que da forma a un ecosistema estuarino compuesto por diferentes capas de agua, o como bien podríamos denominar altamente estratificado. Estos ecosistemas albergan una gran diversidad de especies bentónicas, que corresponden a los organismos que habitan en el fondo marino, y que cumplen un importante rol ecológico en el reciclaje de la   materia orgánica a través de diferentes modos de alimentación (filtradores o suspensívoros; herbívoros, carnívoros y omnívoros).

Las fuentes de alimento para las comunidades bentónicas pueden tener diferentes orígenes y se conoce como materia orgánica. Por ejemplo, origen marino como el fitoplancton y macroalgas, o terrestre asociada a restos de material vegetal proveniente de los bosques y transportado principalmente por ríos y escorrentía hacia los fiordos y canales. La materia orgánica que no es producida en el mar es llamada alóctona.  Los fiordos y canales de la Patagonia, y en especial en la región de Aysén, están fuertemente influenciados por la acuicultura de salmón. Actividad que contribuye con importantes fuentes de materia orgánica alóctona, asociadas a entradas de nutrientes disueltos como carbono y nitrógeno hacia la columna de agua y sedimentos marinos, la cual resulta en una potencial fuente de alimento para las comunidades bentónicas.

Un reciente estudio se enfocó en el fiordo Puyuhuapi (45°S), donde se evaluaron 26 especies de invertebrados bentónicos (moluscos bivalvos, caracoles, esponjas, corales, erizos, estrellas de mar, pepinos de mar y jaibas) y diferentes fuentes de alimento (macroalgas, fitoplancton, sedimento) con el objetivo de evaluar cuales son las principales fuentes de alimento que sustentan estas comunidades bentónicas. Los resultados indicaron que las principales fuentes de alimento para estas comunidades presentan origen marino y terrestre, especialmente para los organismos filtradores  como moluscos bivalvos, esponjas y corales de aguas frías. Sin embargo, según los análisis químicos realizados, la principal autora del estudio, Paula Ortiz destaca que “se detectaron altos valores de nitrógeno en esponjas (Cliona chilensis) y corales incrustantes (Incrustatus comauensis), y basándonos en que la señal del alimento queda registrada en el organismo que la consume; nuestros resultados sugieren que estas especies podrían estar consumiendo una importante fracción de nitrógeno proveniente de desechos de la acuicultura de salmones; ya que las fuentes de alimento marinas y terrestres no presentaron altos valores de nitrógeno”. Por lo cual estos organismos filtradores podrían ser usados como indicadores ecológicos para evaluar los cambios en la composición química de fuentes de alimento y de los organismos que la consumen, así como poder trazar fu

entes de contaminación orgánica en ambientes de fiordos.

Esta publicación, contó con el trabajo de investigadoras del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP); Paula Ortiz, autora principal, junto a Paulina Montero y Madeleine Hamamé, además del trabajo de Eduardo Quiroga de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Federico Betti investigador y buzo científico de la Universidad de Génova. Y puede ser descargada de la revista Marine Pollution Bulletin gratis hasta el 9 de enero del 2022 en el siguiente link:

https://authors.elsevier.com/a/1e6X8,ash%7ESj%7E

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