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ORUGAS ATACAN BOSQUES DE LENGA

CIEP 25/05/2010

Representantes de instituciones regionales y de la población coinciden en que las irrupciones de insectos defoliadores están siendo más frecuentes y extensas en losúltimos años, despertando preocupación dado el valor cultural y económico de estos bosques para el desarrollo de la región.

La lenga, de nombre científico Nothofagus pumilio, es la especie arbórea más abundante en la región de Aysén.  Los doctores Frida Piper y Alex Fajardo, ambos científicos residentes del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), están realizando estudios sobre cómo los árboles de lenga reaccionan al ataque de la fase larva del insecto Ormiscodes amphimone Fabricius (Saturniidae).  Esta larva es conocida como “cuncuna espinuda” y en su fase adulto es una polilla o mariposa nocturna.

“Este insecto causa la completa defoliación de los árboles. Los bosques de lenga, con su particular coloración rojiza en otoño, son un principal foco de atracción de turismo mundial que cada año visita masivamente a la región. También, son un recurso apreciado por muchos campesinos, quienes sustentan su producción ganadera con esta especie forestal. Finalmente, la leña extraída de estos bosques mediante planes de manejo realizados por la CONAF permite el sustento de economías de pequeña escala”, contó la Doctora Piper.

La científica manifestó también que estos ataques constituyen una preocupación regional y nacional porque amenaza la biodiversidad, el turismo, y otros componentes económicos de vital importancia para el desarrollo regional.

Por su parte, el Doctor Fajardo señaló que en los próximos dos años esperan tener los primeros resultados que contribuirán a entender las respuestas de los bosques de la región a irrupciones de estos defoliadores (insectos herbívoros) y a predecir cómo los bosques de la región se comportarán a un eventual escenario de mayor defoliación.

“Este problema regional no está descontextualizado de lo que sucede en el resto del mundo. Las irrupciones masivas de insectos han incrementado en los últimos años en distintas partes del mundo. Las temperaturas del planeta están aumentando por lo que se espera que las irrupciones de insectos en los bosques se vuelvan más frecuentes”, agregó el investigador.

Para finalizar, el científico explicó que la herbivoría es uno de los principales daños que los insectos pueden causar a los árboles, dado que produce pérdida de hojas (tejido fotosintético) que conlleva a una reducción en la entrada de carbono al árbol. “Hasta ahora las defoliaciones masivas no matan el árbol, el cual es capaz de formar nuevamente hojas el año siguiente.  Sin embargo, las posibles respuestas de los árboles a defoliaciones más intensas y más frecuentes son inciertas. Se desconoce, por ejemplo, cuántas defoliaciones severas puede resistir un árbol antes de morir, o cómo la edad o tamaño del árbol o su hábito foliar (siempreverde, deciduo) afectan las respuestas a la defoliación. Tampoco están claros los mecanismos fisiológicos involucrados en las respuestas a la defoliación masiva.  Una de las hipóthesis más plausible es que los árboles movilizan sus reservas de carbono para reponer el tejido foliar perdido por efecto de los herbívoros”, concluyó.