Experto en Climatología del hemisferio Sur advierte sobre impactos de las olas de calor

por Catalina Espinosa
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Efectos en flora, fauna, cursos de agua, incendios forestales y cuerpos de hielo, son algunas de ellas. 

Las altas temperaturas registradas durante varios días en las últimas semanas en la región de Aysén, cada vez son más usuales y puede ser una de las consecuencias del cambio climático global que se registra en los últimos años. “Estos son incidentes bastante extraños, no son eventos que no hayan sucedido nunca antes y si hacemos un poco de memoria justamente hace un par de años, el 2019, hubo una ola muy intensa donde se rompieron récord de temperatura y que dejó un evento catastrófico asociado, que fue el gran incendio en Cochrane que quemó más de 15 mil hectáreas y tardó mucho tiempo en ser controlado”, señaló Martin Jacques Coper, experto en climatología del hemisferio sur en distintas escalas de tiempo y dinámica del clima. 

En el programa radial Relatos del Baker, Puente entre la Ciencia y la Comunidad, parte del proyecto de cambio climático en la cuenca del río Baker, que lleva adelante el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), Jacques Coper, advirtió que “para Aysén pasar de los 30 grados es excepcional. No solo pueden originarse incendios forestales, sino que también la población puede ser afectada. Estos días me contaban lo difícil que es poder trabajar exponiéndose a estas temperaturas, donde la población adulta es más sensible, así que hay afecciones que se asocian a la salud de las personas en olas de calor”, expresó. 

Además, hay impactos en los ecosistemas, como la flora y la fauna que pueden verse severamente afectadas con las altas temperaturas cuando éstas son prolongadas. Eso sin contar los impactos en los cuerpos de hielo. “Puede haber derretimiento y esto puede llevar a inundaciones, que es otro de los impactos de las olas de calor”. 

Por ahora no existen estudios respecto al vaciamiento de los lagos, “pero la afectación de cuerpos de hielo por altas temperaturas lo estamos evidenciando a través de estudios. También aumenta la demanda de agua, para quienes tengan cultivos, exponer esos cultivos agrícolas a altas temperaturas por mucho tiempo puede ser muy perjudicial y se requiere una mayor demanda de agua, habiendo una menor oferta eventualmente, por esta presión del riego”, manifestó. 

Recomendaciones 

El climatólogo y profesor de la Universidad de Concepción, que ha realizado trabajos para el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), complementó que en otros lugares el fuego se produce por causas naturales, como tormentas eléctricas, pero que no es el caso de Chile. “Las causas, es decir, la ignición, la chispa, en su mayoría es de origen antrópico, o sea, el ser humano de forma intencional o no intencional inicia un incendio”, dijo el científico. 

Si un incendio comienza en condiciones desfavorables, con mucha precipitación o lluvia es distinto a otro que inicie durante una ola de calor, “puede ser muy nefasto, porque hay condiciones favorables para la propagación del fuego, tales como altas temperaturas, cubierta vegetal, rachas de viento y baja humedad”. 

Por último el climatólogo precisó que “la recomendación que uno puede dar es que en eventos de olas de calor o un pronóstico de estos eventos muy prolongados de altas temperaturas, hay que extremar las precauciones de no generar focos de ignición, en otras palabras, hay que ser extremadamente cuidadosos para que no haya ninguna chispa que pueda iniciar incendios forestales, porque sabemos que bajo estas condiciones atmosféricas meteorológicas extremas, la propagación del fuego es muy complicada, peligrosa y difícil de controlar”, concluyó Martin Jacques Coper. 

*Fotografía Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción. 

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