Universidades e Institutos Científicos de la macro zona Austral se unen para acelerar el impacto CTCI del territorio

por Catalina Espinosa
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En la búsqueda de identificar las brechas y generar alianzas para fortalecer el desarrollo de la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación de la zona austral del país (regiones de Magallanes y Aysén),  cuatro instituciones ejecutarán por dos años el proyecto NODOS.

La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) adjudicó recientemente el Concurso Nodos para la Aceleración de Impacto Territorial de la CTCI (ciencia, tecnología, conocimiento e innovación) a la Universidad de Magallanes, Universidad de Aysén, Instituto Nacional Antártico Chileno y Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia para fortalecer oportunidades, detectar brechas, generar colaboración inter institucional y definir una hoja de ruta en este ámbito para la macrozona austral de Chile.

En este contexto, Juan Carlos Aravena, director del Centro de Investigación Gaia Antártica de la Universidad de Magallanes, quien lidera esta iniciativa, destacó que “se trata de una primera iniciativa de esta magnitud para fortalecer las políticas regionales en ciencia y tecnología en los territorio austral y promover su impacto en el bienestar de la comunidades. La iniciativa aborda las potencialidades de la macrozona austral como un Laboratorio Natural una zona única del país y del mundo por su biodiversidad e identidad cultural”.

El proyecto contempla un diagnóstico desde un punto de vista social, considerando actores tanto del ámbito público y privado, como también la visión de los pueblos originarios de Aysén y Magallanes. Para así, incorporar la visión ciudadana y sus necesidades en el ámbito de la CTCI.

Para cumplir este objetivo, el proyecto se implementará en dos etapas: la primera de ellas, correspondiente al diagnóstico y elaboración de hojas de ruta o planes de acción para el fortalecimiento transversal de las capacidades, áreas o necesidades específicas de CTCI de la macrozona y; la segunda, a la estrategia de implementación de dichas hojas de ruta y de acompañamiento a los proyectos o actividades priorizadas. 

Por su parte, la seremi de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Pamela Santibáñez, agregó que estas 4 instituciones generadoras de conocimiento se adjudicaron a fines del 2020 un proyecto Nodos para la Aceleración de Impacto Territorial de la CTCI, que tendrá 24 meses de ejecución, enfatizando en que “esta es una oportunidad para acelerar el cierre de brechas regionales en el ecosistema CTCI, y lograr el impacto positivo de la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación en los territorios. Durante la pandemia la ciencia territorial nos demostró su importancia para enfrentar la crisis sanitaria, pero también nuestra macrozona tiene un gran potencial para enfrentar y adaptarse a la crisis climática en curso. Esta oportunidad de colaboración entre instituciones nos permite construir un ecosistema de CTCI para todas y todos”.

Diagnósticos transversal y específico 

La propuesta contempla la elaboración de diagnósticos transversal y específico  del ecosistema científico-tecnológico de la Macrozona Austral, con el fin de señalar fortalezas y brechas en materia de CTCI, bajo un modelo de participación de un Comité de Coordinación Macrozonal (CCM) y Grupos Temáticos de Trabajo (GTTs). Estas instancias  de participación serán formados por representantes de diferentes ámbitos y darán los insumos necesarios para el diseño de una línea de base para la toma de decisiones. De esta forma, la elaboración de estos objetivos serán mediante un proceso consultivo con diferentes actores que representen una visión más amplia de este ámbito.

Hoja de ruta

Esta propuesta contempla la construcción de una hoja de ruta de mediano y largo plazo, que permita  construir una visión compartida para el desarrollo futuro de CTCI en la Macrozona Austral al año 2030,  integrando territorios, analizando políticas públicas, productividad científica e identificando actores e instituciones relevantes a través de diversas instancias de discusión y participación para  la creación de una hoja de ruta en forma participativa, abordando prioridades en función de necesidades transversales y específicas. La hoja de ruta favorecerá el vínculo y acercamiento entre diversos actores sociales, la comunidad científica, tomadores de decisiones y representantes del mundo empresarial. Así como también, el diseño de un plan de acción con pasos, responsabilidades y productos concretos (proyectos piloto), para promover el ensamble del conocimiento científico con áreas productivas prioritarias y favorecer el bienestar de los habitantes y un desarrollo sustentable de los territorios.

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