Lago Cochrane sería uno de los más transparentes del mundo

por Catalina Espinosa

Reciente monitoreo realizado entre la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas, y científicos del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) superó el récord previo de los lagos Andinos.

Con pocas excepciones, los lagos de la zona austral de Chile no han sido estudiados o monitoreados, comparado con más de 25 años de esfuerzos de la DGA en las regiones de los Ríos y Lagos, hasta el Lago Llanquihue. Por esto, en el año 2015, con aporte desde un proyecto Fondo Protección Ambiental, y la colaboración de la Dirección General de Aguas y residentes de la comunidad de Cochrane, se instaló una boya con sensores de monitoreo de alta frecuencia en Lago Cochrane, registrando desde entonces, cada 10 minutos, diversos parámetros en el agua hasta el día de hoy.

El lago binacional Cochrane-Pueyrredón (Chile-Argentina), con una profundidad que alcanza los 460 metros, y un tiempo de residencia de agua que supera los 30 años, es decir, esta cantidad de años es el tiempo promedio que permanece una gota de agua, desde su ingreso en el sector del San Lorenzo y el desagüe de esta misma en el río Cochrane. Lo que le da una gran particularidad a este lago, siendo, además, uno de los más transparentes del mundo. Esto último, basado en la visibilidad registrada a los de 40.9 metros de profundidad por un instrumento llamado “Disco Secchi”, acercándose al mayor registro mundial (43 metros en el Parque Nacional Crater Lake de los EE.UU, en el año 1973). Este disco, marcado de contrastantes entre blanco y negro, se utiliza para registrar la mayor profundidad en la que se obtiene visibilidad. En palabras simples es un indicador de lo prístino de sus aguas y de su transparencia, colocando al Lago Cochrane en una categoría mundial.

¿Cuál es el rol de CIEP en este registro?

El Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) es un líder en Chile en las plataformas de boyas instrumentadas instaladas en lagos. A fines del 2009 el CIEP instaló en el Lago Bertrand la primera boya en el país, con aporte del Global Lake Ecological Observatory Network (GLEON) y un proyecto semilla interno de CIEP (financiado por CONICYT Centros Regionales). Actualmente la red de monitoreo de lagos en Aysén cuenta con 11 boyas, “basándonos en la estrategia de utilizar tecnología simple, pero eficiente, que permita una distribución amplia a lo largo de la región, hemos logrado una mayor cobertura”, resalta El Dr. Brian Reid, limnólogo del Centro CIEP.

A la fecha el lago cuenta con dos boyas, una de ellas implementada a través del proyecto DGA denominado “Adquisición de red Hidrometeorológica sector Norte Sur” dotada de 10 sensores de temperatura y 5 sensores de luz que miden la transparencia de agua a diferentes profundidades, la que también mide conductividad eléctrica y oxígeno disuelto. Y la boya original instalada en Playa Vidal, que fue precisamente la que registró esta sorprendente medición. Estas muestras de agua que se toman desde varias profundidades del lago luego son analizadas en laboratorio de CIEP en Coyhaique, para determinar nutrientes, iones (como Flúor, Sodio y Calcio), metales (algunos como fierro u aluminio que naturalmente afectan a los ecosistemas), pigmentos fotosintéticas de algas (clorofila y carotenoides de los fitoplancton), y otros factores que afectan la transparencia de las aguas.

Colaboración con la Dirección General de Aguas

Estos avances dependen de una estrecha colaboración con la Dirección General de Aguas de Aysén en términos de sensores instalados a lo largo de la red, como así también, en visitas que el equipo de monitoreo de lagos de la oficina central de la DGA ha realizado durante los últimos tres años.  Claudio Redlich, jefe de fiscalización y medio ambiente de la DGA destaca, “se ha puesto énfasis en la evaluación cuantitativa del estado trófico y el grado de contaminación en cuerpos lacustres, puesto que permite gestionar el territorio y determinar restricciones de usos orientando medidas de recuperación y mitigación cuando corresponda”. En su visita a la región de Aysén el ministro de ciencia Andrés Couve destacó esta colaboración como “gran ejemplo del trabajo coordinado científico-estatal para construir el futuro sustentable de nuestro territorio”. 

La actual red de monitoreo DGA/CIEP en Aysén cuenta con 11 boyas, las cuales han sido posible gracias a proyectos y contribuciones financiados por el Interamerican Institute for Global Change Reserach (IAI – National Science Foundation y consorcio internacional en que participó CONICYT), Ministerio de Medio Ambiente, a través del Fondo Protección Ambiental Cambio Climático, dedicaciones internas y licitaciones públicas a terceros convocadas por la DGA Aysén y el más reciente financiado por ANID – Centros Regionales Proyecto PATSER. Las boyas actualmente se encuentran instaladas en parejas de lagos que poseen menor y mayor profundidad, como son: Rosselot y Negro (cercanos a La Junta), Castor y Perdices (cercanos a la frontera), lago Frío, Elizalde y Azul (camino a Río Paloma), lagos Riesco y Alto (cercanos a Pto. Aysén), Cochrane y Maldonado (cercanos a la comunidad de Cochrane). Durante el verano del presente año, ambas instituciones en conjunto, realizaron un monitoreo en cada uno de los lagos señalados y se espera que para el periodo de invierno se lleve a cabo la campaña en el Lago General Carrera que contempla un total de 14 estaciones.

Todos estos esfuerzos y colaboración pública y privada aportarán al mejoramiento y continuación de la red de monitoreo para estudiar el impacto actual y futuro que se genera en los lagos de Aysén. Aún en etapa piloto, ésta representa una extensión por más que 1000 km, que se ha impulsado en Chile desde los años 90, aunque con diferentes propósitos. “La región de Aysén aún tiene oportunidad de documentar el estado casi prístino de los lagos, y anticipar las amenazas y presiones que ya afectaron los lagos en otros lugares del país y el mundo”. Para el limnólogo de CIEP “La idea es avanzar hacia un sistema de monitoreo independiente y basado en las características de la macrozona Austral, con análisis de laboratorio que se pueden realizar en la misma región, evitando la necesidad de transportar muestras a 2.000 km a la zona central. Y a nivel internacional se espera establecer una línea base de nuestros lagos singulares de la región, de referencia mundial para ecosistemas poco intervenidos.”

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